Expertos advierten que, aunque la inteligencia artificial puede sentirse como una “mejor amiga” porque siempre responde, no juzga y está disponible todo el tiempo, en realidad podría aumentar la sensación de soledad.
Dicen que muchas personas que ya se sienten solas son las que más se enganchan con estos chatbots, porque sienten que por fin alguien las escucha sin criticarlas. El problema es que la IA solo simula la conexión: puede responder bonito y parecer empática, pero no tiene emociones reales.
Una amistad de verdad necesita cosas que la IA no puede dar, como convivir en persona, ver gestos, escuchar el tono de voz, tener diferencias y aprender a resolverlas. Todo eso es parte de crecer emocionalmente.
También alertan que acostumbrarse a una “relación” donde todo es perfecto y sin desacuerdos puede hacer más difícil tratar con personas reales, donde sí existen conflictos, rechazo y esfuerzo.